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Hello, I am Joanne Macgregor

Joanne Macgregor Nieves was born and raised in the beautiful land of Puerto Rico and is the founder of Magical Women Wellness. She is a proud Latina, mother, mystic, and artist, devoted to guiding others on their journey of healing and self-discovery.

 

Joanne has over 10 years of yoga practice, she holds a Bachelor of Arts in Psychology and is a twice-certified Women’s Circle Facilitator and Shakti Medicine (Christine Gutierrez/ Beatriz Bonnin & Womben Wellness), a 200-hour Registered Rocket Yoga Teacher (Yoga with Carson), and a 100-hour Registered Prenatal Yoga Teacher (Beatriz Bonnin). She has also completed over 60 hours of continuing education accredited by Yoga Alliance and trained as a Plant Medicine Ceremonialist. 

 

Through her personal journey, Joanne has deeply explored the alchemy of transformation—learning how to turn darkness into light within herself. By taking full responsibility for her healing, she experienced such a profound shift that she felt called to share the very tools that led her back to self-love, resilience, and walk through life with grace.

 

Her mission is to guide women back home to themselves—helping them reconnect with their bodies, intuition, and inner power so they can remember the magic that has always lived within them.

 

P.S. Also an artist that loves using various mediums such as acrylic, ink, paper, canvas, and murals but really anything that involves using her imagination to create. You can check out her art on her art account @pintandole on instagram or my shop here is the link!

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¿Qué me llevó a hacer este trabajo?

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La razón por la que dedico mi vida a acompañar a mujeres en momentos de profunda transformación es porque, en su momento, yo también fui esa mujer que necesitaba guía, apoyo incondicional, un espacio libre de juicios y, sobre todo, sanación.

 

Desde muy joven, me perdí en el alcohol, las sustancias, el sexo y patrones autodestructivos. A los 17 años, viví una experiencia profundamente traumática bajo los efectos del alcohol y las drogas. Fue el golpe que me hizo querer cambiar el rumbo de mi vida. Ahí fue cuando descubrí el yoga, pero la verdadera transformación aún estaba lejos, ya que durante ese periodo de vulnerabilidad caí en una relación larga, llena de abuso emocional y mental, un ciclo tóxico que duró 10 años.

 

Era una relación de idas y venidas. Cada vez que lograba salir, me sentía viva, pero como una adicta, siempre terminaba regresando, convencida de que esta vez sería diferente, de que yo podía cambiarlo.

Entonces llegó el año 2020. La pandemia comenzaba y yo estaba embarazada. En julio nació mi hija… y con su nacimiento, yo morí y renací tantas veces. Muchas relaciones se volvieron tóxicas dentro del núcleo familiar se volvieron disruptivas, me aislé y mi depresión siguió aumentando.

 

Toqué fondo tantas veces que llegó un punto en el que ya no había punto más hondo. Supe que tenía que cambiar, que debía tomar acción, no solo por mí, sino por mi hija.

 

Viví muchas noches oscuras. Le rogaba a Dios o a cualquier fuerza superior que sea que me estuviera escuchando, que me dejara sentir algo más que dolor, rabia, arrepentimiento, culpabilidad y vergüenza por haberme dejado caer tan hondo. Sabía que si seguía así, mi cuerpo se terminaría enfermando.

 

Y entonces, las respuestas comenzaron a llegar. Mujeres medicina entraron a mi vida, las oportunidades de cuidarme aparecieron, mi familia y hermanas del alma, mi tribu me sostuvo y me guió.

 

Hubo momentos de desesperación, de querer sanar ya, de querer que todo cambiara en un instante. Pero aprendí a rendirme ante el proceso, a confiar en que, aunque no pudiera ver el progreso, todo estaba sucediendo en su tiempo perfecto.

 

Cuando decidí tomar responsabilidad y acción, mi vida comenzó a transformarse de adentro hacia afuera. Todo fue cayendo en su lugar, claro con altas y bajas, pero hacia la dirección correcta. Mi fuego y mi magia regresaron, y me convertí en una mujer que jamás imaginé ser.

 

Hoy agradezco cada sombra que me llevó a mis noches más oscuras, porque fueron ellas las que me regalaron la luz más mágica, poderosa y profunda. 

 

Hoy vivo empoderada, ya que confío en mi capacidad para atravesar cualquier dificultad que se aparezca en mi vida y he podido vivenciar la magia y misticidad de la vida.

My prayer is to guide women back into their bodies and intuition, to reclaim their power, worthiness, and rise.

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